Del 17 al 30 de mayo, cinco alumnos de segundo curso de FP de grado básico de fabricación y mantenimiento, Anas, Iker, Javi, Pedro y Yaya, acompañados por su profesora de Formación y Orientación Laboral, Xaro Ribes, participaron en una movilidad en la ciudad de Rennes, Francia. Todo ello, gracias al programa Erasmus+, cofinanciado por la Unión Europea. Asimismo, la profesora aprovechó esta experiencia al máximo ya que, además de acompañar a los alumnos, llevó a cabo un jobshadowing que le permitió sumergirse y aprender el funcionamiento del sistema educativo francés.
En esta movilidad ha participado como centro anfitrión el Lyceé Polyvalent Pierre Mendès de Francia, que nos ha sorprendido a todos por sus dimensiones y por la capacidad de verse como nuevo cuando ya ha cumplido 50 años.
Desde este centro, han podido visitar la empresa ENERSUD, encargada del mantenimiento y calefacción de Rennes junto a su compañero de viaje, Anas, que cursa segundo de grado medio y que realiza prácticas en una filial de esta misma empresa, y con el que se han encontrado los fines de semana para descubrir esta región de Francia.
Esta ciudad de la Bretaña francesa les ha acogido muy bien. En el lyceé, tanto profesorado como alumnado, han sido muy amables y se han esforzado para comunicarse con ellos. Asimismo, en los comercios y ciudades de alrededor de Rennes se han sentido como en casa.
Fuera de las aulas, han tenido la oportunidad de descubrir la propia Rennes; con sus calles, gastronomía, monumentos y parte de su ocio. También disfrutaron de las ciudades de Fougères, Vitré, Dinan, Dinard, Saint Malo, Le Mont Saint Michel y Nantes.
Aunque todos han coincidido en que la gastronomía española es mejor que la francesa, han reconocido que el modelo de las ciudades francesas que han visitado es mejor que las españolas, sobre todo, en comparación con Benidorm. En Rennes, destacan que se duerme bien, se escuchan los pájaros en la mañana y hay muchos parques donde la gente come y hace deporte o, simplemente, lee. Aunque, eso sí, en un mismo día han podido observar cómo se suceden las cuatro estaciones del año, y eso les ha resultado un poco incómodo.
A pesar de las ganas de volver a casa, tanto la profesora como su alumnado coinciden en que ha sido una experiencia única e inolvidable y dan gracias por la oportunidad brindada.




















