Benjamín, uno de nuestros alumnos del Ciclo Formativo en Técnico en Instalaciones de Producción de Calor, destaca que uno de los mejores días de su estancia Erasmus+ en Francia fue aquél en el que, por la mañana, salieron con el equipo a montar una cámara frigorífica en un pueblo cerca de Rennes. Ese día fue el que se sintió especialmente cómodo porque conocía mejor las herramientas y el ritmo de trabajo.
A lo largo de todas sus prácticas, también pudo participar activamente en varias tareas. Aunque todo los días suponían una jornada intensa, el buen ambiente entre los compañeros hacía que se pasara rápido.
Cada día, al volver a casa, su familia de acogida lo recibía con una merienda en el jardín. Afortunadamente hizo buen tiempo y aprovechaban estos ratos para charlar. Hablaban sobre el trabajo y la vida en España y Francia, además le contaron conocidas historias de la región. Benjamín asegura que le gustaban mucho esos momentos porque le ayudaban a integrarse y a soltarse más con el idioma.
Por la noche, solían salir a una fest-noz, una fiesta tradicional bretona en la que había música en directo, bailes típicos y mucha gente del pueblo. Al principio sólo observaba, ya que nunca había asistido a algo similar, pero enseguida se animó a participar puesto que la gente era muy acogedora y le enseñaron los pasos de baile. Así que, bailaron durante horas y lo pasó genial.
En resumen, su programa Erasmus+ se ha caracterizado por estos tres aspectos: aprendizaje, convivencia y cultura. Una experiencia que no olvidará nunca.




















