Savigliano (Italia). Movilidad de grupo de FP del 20 al 24 de abril de 2026

Durante unos días, Savigliano dejó de ser solo un punto en el mapa de Italia para convertirse en un lugar especial en la vida de siete alumnos y alumnas de nuestro instituto. A poco más de una hora de Turín, esta ciudad tranquila y acogedora fue el escenario de una experiencia que difícilmente podrán olvidar.

Participaron cinco alumnos de PFQB y dos de la FPB Inclusiva de Comercio, programas pensados para acompañar, adaptar y creer en las capacidades de un alumnado diverso que, en esta ocasión, demostró hasta dónde puede llegar cuando se le da la oportunidad.

Desde el primer momento, la movilidad fue un reto y una aventura. Salir del entorno habitual, viajar a otro país, comunicarse en otra lengua y convivir durante varios días lejos de casa despertó nervios, ilusión y muchas expectativas. Pero pronto esos nervios se transformaron en confianza. El grupo, unido desde el principio, supo apoyarse, acompañarse y crecer juntos. Compartir el día a día, las pequeñas rutinas y los grandes logros fortaleció vínculos y creó un clima de compañerismo sincero.

Uno de los grandes aprendizajes de esta experiencia fue la autonomía. Cada gesto cotidiano (organizarse, desplazarse, respetar horarios, adaptarse a nuevas normas) se convirtió en una oportunidad de aprendizaje real y significativo. El alumnado se sintió capaz, valorado y responsable, demostrando que la inclusión no es solo una palabra, sino una vivencia que se construye día a día.

El Istituto Comprensivo Papa Giovanni XXIII abrió sus puertas y su corazón para acoger al grupo con cercanía y respeto. Las actividades preparadas por el centro anfitrión permitieron compartir espacios, historias y sonrisas, favoreciendo el intercambio cultural y humano. No importaban las diferencias de idioma o de costumbres: bastaba una mirada, un gesto o una risa para entenderse.

Más allá de las actividades programadas, quedaron los momentos sencillos: los paseos por Savigliano, las conversaciones tranquilas, las risas espontáneas y la sensación constante de estar viviendo algo importante. Para el alumnado y el profesorado acompañante, esta movilidad supuso una oportunidad única de crecimiento personal y colectivo.

Al regresar, no solo trajeron recuerdos, fotografías y anécdotas, sino también una confianza renovada en sí mismos y en los demás. Esta experiencia Erasmus+ ha sido, sin duda, un paso más hacia una educación inclusiva, abierta al mundo y profundamente humana.

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